Un padre o abuelo que vive solo en casa
Cuando se vive lejos, o simplemente cuando el día a día separa, Lucarneo devuelve una presencia. Vuestras fotos y vuestras palabras aparecen en su pantalla sin que tenga que hacer nada — un vínculo tranquilizador contra la soledad, día tras día.
Un ser querido en una residencia de mayores
Basta con una tableta en su habitación. La familia envía a distancia, la pantalla muestra los recuerdos sin parar, sin molestar al personal ni pedir nada al residente. Una ventana abierta a los suyos, aunque sea de lejos.
Una familia lejana o expatriada
Hermanos, hermanas, hijos, nietos en distintas ciudades o países: cada uno aporta desde su teléfono, en su idioma. Todo confluye en una sola pantalla, y la suscripción se financia entre todos con el bote común del hogar.
Toda la familia que quiere regalar una presencia
Lucarneo se concibe como un regalo colectivo para un mayor: le regalas el rostro de los suyos cada mañana, sin pedirle que aprenda nada. Unos minutos para instalarlo, y cada uno puede participar.